tsauka
Los rayos son llamados tsauka por los popolucas de la Sierra (un “cognado” de chaak, chahk, chauk, el rayo dios de la lluvia entre los mayas) y tatahtzitzin (“padrecitos”), xīuhtzin (“venerables meteoros, cometas, centellas o fuegos fugaces”) o totahhuān, totatahhuān (“nuestros padres”) por los nahuas. Hasta el siglo pasado había hombres y mujeres “rayo”, cuyos poderes se adquirían por sueños de naturaleza mágica (tēmicxōch) y que tenían la capacidad de provocar tormentas para afectar a campos y pueblos enemigos: entre los popolucas de Soteapan y Sayula o entre los nahuas de Coacota (Cosoleacaque) “hay mujeres que se convierten en rayo, en el mes de mayo se desvelan rezando para que llueva”. A veces, los hombres rayo se convierten en tordos (pichos o zanates) o en zopilotes, y estas aves son también los heraldos del Rayo Mayor que habita en la medianía del mar. “Si el rayo truena suave es hombre y si truena fuerte es mujer” (Guido Münch, Etnología del Istmo veracruzano…, 1983: 170). El patrón de los rayos es San Miguel, y sus ayudantes San Rafael y San Gabriel. Hombres y mujeres “rayo” se inician aprendiendo, entre otras cosas, a domar al monstruo de la tierra, el Siete Cuernos, que tiene cuernos de oro y forma de culebra. “A este animal se le puede ofrendar un baúl, siete servilletas y dos velas grandes, si él recibe la ofrenda, puede regalar uno de sus cuernos de oro” (Münch, Op. Cit.: 171). En la sierra de Pajapan, se pueden adquirir riquezas encerrando copos de algodón (que representan las nubes creadas por los rayos) y retacándolos al interior de un baúl al que se asegura atándolo con reatas de lazar, pues tronará a lo largo de la noche: cuando amanezca, los copos de algodón serán monedas de plata que se desbordarán del baúl.
Andrés Iglesias, en su Diccionario de Historia y Geografía (1855: 435-436) menciona, al hablar de los popolucas de San Pedro Soteapan, que allí aún vivía un brujo poderoso, “el famoso Trueno Mayor o Viento Grande o “viento nocturno” (Ma sāwa), así nombrado porque en cambio de los tributos en especie que recibía, ofrecía atenuar la violencia de los vientos, impedir el estrago de las tempestades, mitigar la intensidad de las pestes y precaver al pueblo de otras calamidades naturales”. Vivía en la ranchería de Cuilonia y en 1848 había desatado un huracán y, para sostenerlo y mantenerlo tranquilo y satisfecho, los campesinos le tributaban el producto de una milpa de maíz. El Ma sāwa o “viento nocturno” es un ser sobrenatural asociado al rayo y tiene su correlato entre los nahuas vecinos: Yōhualehēgat.
Los rayos están asociados a los colores de los puntos cardinales y destaca entre ellos el Viejo Demonio del Viento Sur (Tōnalehēgat Tzitzimihuēhueh), quien en un combate con el Dios del Maíz perdió una pierna y que recorre con una manga o capa de hule y una espada de fuego, como San Miguel -y en cuya punta luce un alacrán de oro-, las llanuras de la región con la sequedad del viento sur, enemigo de las plantaciones de maíz.
A pesar de la importancia del Señor de los Rayos -llamado xīuhtēc, o “dueño de las centellas” y que es una advocación de San Miguel-, entre los rayos sobrenaturales las fuerzas femeninas son más poderosas que las masculinas, pues las descargas, centellas, relámpagos y truenos de las “mujeres rayo” son mucho más violentos que los más suaves truenos de los “hombres rayo”. Los nortes y huracanes se atribuyen a una deidad femenina, la Cecēc Ehēgat Tzitzimilamah, “la vieja demonio del viento frío (viento norte)”, asociada a la vegetación y al crecimiento de las flores, la que teje bienes y calamidades, y aun huracanes en un cósmico telar de cintura amarrado al Xōchicuahuit, el árbol florido del centro del universo. Las fuerzas femeninas, como las muchachas viento (Ehēgatagotzitzin) de Mecayapan, pueden ser benéficas para la comunidad al propiciar las buenas lluvias y cosechas. El Señor de los Rayos, por su parte, asociado a San Miguel, vendría siendo una advocación del Dios joven del fuego, que los mexicas llamaron Xiuhtecuhtli.
Colaboración especial: Antonio García de León.
ver: Veracruz (estado).
Diccionario Enciclopédico Veracruzano / R. Peredo / IIESES / UV